domingo, 23 de octubre de 2011

Felicidad Placentera

Llegas a mi casa y te abro la puerta, no puedo dejar de mirarte, no puedo dejar de emocionarme y entusiasmarme por verte conmigo.
Entramos en mi habitación y de repente está pintada de luz cálida y con un pequeño olor a vainilla.
Yo me encuentro sentado en la cama, te miro con una sonrisa, como preparas cada mínimo detalle para mí. Veo como marca tu cuerpo esa ropa que llevas puesta pensando en lo mucho que me gustas. Pero en lo que más me fijo en es tu cara, ahora me centro en tu cara, en esa sonrisa que la enmarca y la resalta.
Finalmente te vuelves y me lanzas una cálida mirada. Haces un recorrido por mi cuerpo con tus ojos sin disimular tus intenciones. Te sonrío, me sonríes.
Noto que un calor asciende por mi cuerpo. Sé que no es otra cosa más que tus dulces dedos al llevarlo a mis labios.
Nuestras sombras proyectan en la pared ese primer beso de la noche. Ese primer beso dulce que me imprimes en los labios, y que hace que cada roce se convierta en un poema escrito en un idioma arcaico.
Te acercas más y lentamente me echas en la cama. Siento tus dulces manos en mi cintura, mientras tus besos se vuelven cada vez más apasionados. Noto como tu lengua se enrosca en la mía, como una lengua de fuego alrededor de un cubo de hielo que se derrite. Cierro los ojos y me convierto en ese cubo de hielo mientras me dejo llevar por tus besos. Deslizo con dulzura mis manos en el interior de tu ropa, acariciando tu espalda con mis dedos, y notando como mis yemas delinean tu cuerpo perfecto.
Tu boca se desliza de mi boca a mi cuello. Comienzas a acariciarlo con tu lengua, a recorrerlo con tus labios de miel. Un escalofrió me recorre por dentro y me hace soltar un inaudible gemido. Te separas de mí, y comienzas a desnudarme. Abro los ojos y me sonrojo. Tan solo llevo ya la parte de debajo de la ropa interior. Tú estás vestido, contemplándome con una sonrisa de niño bueno que no consigue engañar a nadie. Me invade un impulso y te empiezo a quitar la ropa para descubrir ese cuerpo, ese pecho fuerte y cálido.
Deslizo mi mano por tu pecho, bajando por el abdomen hasta el pantalón. No te mueves, permaneces esperando y retándome con esa mirada de ojos claros. Te desabrocho suavemente esos vaqueros tan ajustados, dejando ver unos bóxer oscuros bastante abultados.
Sonrió y me devuelves la sonrisa. Esa sonrisa tuya tan blanca y tan nítida que tanto me altera. Termino de quitarte los pantalones y los lanzo fuera de la cama, junto con mi ropa que ya ni llevo ni echo de menos.
Te colocas encima de mí, y noto tu cuerpo cálido contra el mío, como tu piel despide un dulce olor que me obnubila. Me besas de nuevo, esta vez con ansias, con pasión, con fuego en cada contacto, en cada roce.
Bajas tus labios por mi cuello, y comienzas a besarme el pecho, a rodearlo con cálidos besos. Vas coronando mis pezones con tu boca, delineándolos con cada beso, rozándolos con tu lengua.
Cierro los ojos de nuevo, y otro gemido se me escapa. Éste si lo oyes, y noto como aumenta tu temperatura. Como tus besos se vuelven más intensos. Como bajas con tu lengua hasta mi ombligo, y lo besas. Y no te detienes, sigues bajando.
Noto como besas mis muslos, como los acaricias con tus manos, como pasas tu lengua por mi ropa interior que ya está completamente mojada. No puedo moverme, estoy paralizado del placer, de la excitación, de tu calidez.
Tus manos danzan por mi piel como suaves telas de terciopelo, erizándolo, excitándolo, extasiándolo.
Vuelves a deslizar tu lengua por mi ropa interior, y noto como la agarras con tus dientes y me la empiezas a quitar. Noto como tus labios al pasar rozan mis genitales completamente. Siento deslizarse tus manos por todo mi cuerpo, en un baile de carisias de fuego.
Un nuevo escalofrió de placer recorre mi piel cuando me separas un poco mis piernas con tus manos y comienzas a besar la parte de dentro de mis muslos, subiendo cada vez más y rodeando con tu lengua mi sexo, metiéndolo hasta dentro  de tu boca.
Me siento en el cielo, rodeado de estrellas de fuego, sintiéndolas por dentro, por fuera, en cada caricia, en cada beso, en cada pasada de tu lengua por mi piel.
Otro gemido al aire cuando pasas tu lengua por mi sexo. Un estremecimiento, un escalofrío,… otro gemido al aire teñido de rojo carmín. Haces danzar tu lengua y acaricias con ella mi pene, lo estimulas, lo chupas, lo agarras suavemente con tus labios. Carlos¡¡¡¡¡ es lo único que soy capaz de articular.
El tiempo se rompe, se altera. Tú aumentas el ritmo de tu mano y boca. Me pierdo en los gemidos que no puedo retener en mi boca. Una ola de calor asciende por mi cuerpo y me paraliza. Mi pene se adentra en ti provocándome escalofríos de placer…
Cada vez más rápido y más adentro. Bañando con tu saliva mi cuerpo. El placer se vuelve más intenso. Noto tu lengua en todo mi cuerpo. Me pierdo. No sé dónde estás, ni quiero. Cierro los ojos y me dejo llevar. Un escalofrío mucho más intenso me recorre.
Aaaaahhhhhh¡¡¡¡¡Mmmmmmmmmm¡¡¡¡¡ Mi orgasmo llegó sintiéndolo muy intenso.
Abro los ojos y trato de recobrar el aliento. Estas delineando con tu lengua mi cuerpo en el ascenso hasta mis labios. Mi respiración sigue sin calmarse. Mi vello sigue erizado por los escalofríos que provocan tus manos al tocarme.
Al llegar a mi boca me besas, con suavidad, con dulzura. Acaricias mis labios en un vago intento por relajarme. Sin lograrlo. Apoyas tu cabeza de lado en mi pecho escuchando el rápido latir de mi corazón desenfrenado. Te veo tumbado, con una sonrisa en los labios y tu piel morena tapada solo por un apretado bóxer oscuro.
Te acaricio suavemente la espalda y noto como se eriza tu piel y como cierras los ojos. Lentamente me voy girando para colocarte a ti sobre las blancas sabanas boca arriba
Acaricio con la yema de mis dedos tu piel. Bajando por tu cuello hasta tu pecho, delineando tus pezones, bajando por tu abdomen hasta rozar tu ajustado bóxer. Noto como te estremeces, como asciende por tu cuerpo ese primer escalofrío de placer, de calor y frio al mismo tiempo. Cierras los ojos cuando empiezo a besarte el cuello, a recorrerlo con mis labios haciendo mil caminos diferentes por los que volver a tu boca.
Me acuesto encima de ti y dejo que mi cuerpo desnudo y húmedo moje el tuyo. Noto tu calor y sé que tú notas el mío. Percibo con cierto placer como algo se revuelve inquieto bajo tu ropa interior.
No tengo prisa, quiero escuchar como aumenta el ritmo tu corazón a cada latido. Sentir tus escalofríos y como la espera se te hacia eterna y te hacia lanzar un suspiro. Bajo con mi lengua por tu pecho,  apoyo mi cabeza de lado en tu pecho, y deslizo mi mano por encima de tu ropa interior. Contorneo la figura más que clara de tu sexo, lo acaricio por encima de la tela, excitándolo, volviéndolo loco.
Escucho acelerarse tu corazón mientras introduzco mi mano por dentro de tu última prenda y comienzo a acariciarte por dentro. Empiezo a tocarte lentamente con mis manos mientras poco a poco intento bajarte el bóxer.
Finalmente te lo quito y bajo con mi lengua por tu abdomen hasta tu cintura. Te miro y me doy cuenta de que has abierto los ojos y me miras suplicante. No puedes aguantar más, me estas rogando y no soy capaz de hacerte esperar más.
Sonrió ante esa muestra de debilidad tan extraña en ti y comienzo a deslizar mi lengua por la punta de tu sexo. Comienzo a besarlo desde arriba hasta abajo, pasando mi lengua por cada centímetro de piel.
Cierras los ojos y sueltas un débil gemido cuando me la introduzco en la boca y comienzo a chuparla más rápido. Metiéndola y sacándola, rozándola con mis labios, jugando con mi lengua, besándola… Te oigo gemir y noto como enredas tus dedos en mi pelo, como inconscientemente me pides más velocidad, más fuerza. Yo cedo
Hasta que de repente, Aaaaaaaahhh¡¡¡¡ un gemido fuerte sale de tu boca y seguidamente, mi boca es inundada por la felicidad y éxtasis que derrochas ahora mismo. No puedo sacarla de mi boca, me gusta tenerla dentro y sentir los pequeños latidos en mis labios…te recuestas e intentas relajarte…la saco de mi boca y nos miramos, una mirada pícara, amiga, cómplice y radiante que refleja el momento de relax después del éxtasis más alto.
Y casi sin pensarlo…nos decimos con voz susurrante…Te quiero¡¡

lunes, 3 de octubre de 2011

La persona que cambió mi vida

Es gracioso como un día puede convertirse en especial tan solo por la presencia de una persona, esa persona que puede cambiar nuestras vidas completamente. 

Mis más triste día, mi día más gris puede convertirse en el mejor día que podía esperar...y todo eso se lo debo a mi chico, a mi mitad, a carlos...a la persona que amo. Esa persona que es capaz de hacerme cambiar de ánimo con solo un beso, una caricia o una sonrisa. Él transformó mi vida, mejor dicho...él se convirtió en mi vida. Y nunca llegué a pensar que pudiera ser tan dependiente de una persona como lo soy ahora, y sé que no está bien. Pero no puedo evitarlo, soy feliz si él es feliz, soy feliz con tan solo verlo; cada vez que el sonríe me alarga la vida un poquito más... porque cada vez que lo miro a los ojos puedo ver su alma, y eso me hace sentir vivo! Cada vez que siento su piel contra la mía, agradezco haberlo encontrado,que se interpusiera en mi camino porque es lo mejor que me pudo haber pasado.

Y soy consciente de que le otorgué un gran poder, el poder de tenerme a sus pies cuando lo desee, de destruirme totalmente con tan solo una palabra, un gesto... pero esos son los riesgos que uno corre cuando se enamora. Y por más que haya confianza, uno siempre tiene la duda de lo que pueda pasar, porque no tenemos nada seguro... y es por eso mismo que quiero disfrutarlo cada segundo que lo tenga conmigo, quiero besarlo en cada oportunidad que tenga, quiero poder abrazarlo tantas veces como me sea posible, quiero entregarle todo el amor que guardo y que le pertenece. 

Siento que mi vida sin él ahora mismo no se si podría ser capaz de sportarlo, no hay nada mejor que amarlo y que me ame

Con cosas como la que ha hecho hoy, y que hace casi sin que me de cuenta, me percato de lo afortunado que soy por haberlo encontrado. Afortunado por haberme enamorado de él. Afortunado porque el se haya enamorado de mí. Afortunado por poder compartir mis días con él. Afortunado por recibir sus besos, sus abrazos y sus caricias. Afortunado por poder decirle lo mucho que lo amo. Afortunado por haber conocido este amor que no me esperba.
 
Lo amo de todas las formas posibles y de las imposibles también. Lo amo sin límite alguno. Lo amo no hasta la muerte, sino hasta la eternidad. Lo amo de la manera más dócil y salvaje que pueda existir. Lo amo con sus virtudes y con sus defectos, porque incluso sus defectos me gustan.

No termino por entender cómo él cambió mi vida de esa manera, pero ¿sabes qué? Tampoco quiero entenderlo, porque el amor no se entiende, no se razona: simplemente se siente, se vive, se disfruta. Esa es la clave para poder amar.  

Mi chico, mi amante, mi pequeño, mi confidente, mi amigo, mi novio, mi vida...mi apoyo, mi todo. Si no es por ti, no se que haría. No sabría que decisiones tomar, no sabría que camino coger.

Tú eres quien despierta en mi una sonrisa con solo verte, tu eres quien haces palpitar mi corazón con solo pensarte, tu eres quien me alumbra, quien me guía...eres la luz que me da calor, eres la alegría que tengo.

Gracias por ser m amigo, gracias pro estar ahí conmigo, gracias por permitirme abrirme, gracias por guiarme, gracias por ser tu...por ser cómo eres conmigo, por hacerme sentir como solo tu sabes.
 

domingo, 2 de octubre de 2011

Felicidad, que nombre más bonito

Llevo media vida buscando el sentido de la vida…de mi vida; que viene a ser un complemento de eso que llamamos felicidad…pero ¿qué es lo que le hace a uno feliz? ¿En qué consiste la felicidad, esa otra nominalización?

Es curioso cómo, en muchos de estos casos, las personas han tenido que atravesar profundas crisis para llegar a una especie de catarsis en la que las conclusiones suelen ser siempre las mismas: la felicidad es una actitud, una perspectiva, una manera de ver y comprender la vida, un relax mental que consiste en abrazar todo lo que viene, aceptándolo y amándolo como parte de la experiencia que es la vida.

Por otro lado,  si todo en la vida es relativo, relativa también es la idea que cada uno tiene de la Felicidad, ¿no?
Para algunos, felicidad es dinero en la cartera, cerveza en la nevera, ropa nueva en el armario. Para otros, la felicidad representa un suceso, una carrera brillante, O simples hechos considerados importantes (aunque en la realidad carezcan de relevancia).

Pero para mí no es nada de eso…para mí ser feliz es diferente. Ser feliz es ser persona, es tener vida. Felicidad es soñar, es llorar, es sonreír…

Es sembrar amistad, es el calor del abrazo de aquella persona que sabes que estará contigo…Ser feliz, es despertar a las siete de la Mañana, después de haberte acostado a las cinco de la madrugada, sólo porque no paras de pensar en esa persona importante y en todo lo que te hace sentir, en cómo ha cambiado tu vida desde que lo conoces.

Mi felicidad sin dudas, es ese estado de ánimo que no puedo describir por mucho que lo intento…ese estado de ánimo que me llena por dentro y sin darme cuenta dibuja una sonrisa en mi cara. 

Mi felicidad depende de mí, y he decidido ser feliz. Lo decidí desde el día que apareciste en mi vida…porque en mi felicidad se ve, se toca, se siente, se saborea y se huele solo el nombre de una persona, sólo hay lugar para Carlos, mi pequeño…felicidad que bello nombre tienes.