viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Por qué...?

Solo, sin ganas de ver a nadie, sin querer hablar, sin querer seguir andando, sin querer pararme a pensar, sin poder llorar, sin pensar en el mañana, sin olvidar el ayer, sin valorar el presente, sin ánimos, sin ilusión, , indignado, sin paciencia, sin ilusión, sin esperanza, sin querer recordar, sin olvidar, sin palabras, en silencio,... vacío por dentro...

Parece que llevo años cayendo. He olvidado la razón de caer, he perdido la noción del tiempo. Apenas tengo ya miedo, apenas tengo nada. Una bola de humo en el cielo, una gota que se derrama.

La tristeza tiñe las casas, las calles, los coches, la gente... Un tono gris que me envuelve, una corriente que me quema por dentro. Un suspiro, una palabra, un significado oculto, una ilusión...una mentira.

Se apaga otra luz,se cierra otra puerta. Y yo sigo cayendo desde lo más alto en una espiral que no termina. Una palabra que muere en mis labios, una nota inaudible que escucho, un susurro sordo.

Y una respuesta que ha perdido el sentido, porque, al caerme, la pregunta quedo en el olvido...¿por qué?

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi momento

Cielo.

De pronto podía ver el cielo sobre mi. Había llegado a un pequeño claro del bosque en el que las frondosas copas de los inmensos árboles se había replegado para dejarme ver las estrellas. 

Era de noche. Una noche cálida y luminosa. La luna brillaba con fuerza y barnizaba la tierra con su color blanco perla. Las estrellas vestían su mejor vestido de luz a lo lejos y, como en un baile, se reunían unas con otras formando hermosas constelaciones.

No recuerdo el tiempo que llevaba sin verlas, apenas pude contener las lágrimas. Estaba tan cansado, tan físicamente agotado y, sin embargo, me sentí en calma. Deje de caminar y me senté en el suelo. No por agotamiento ni como intento en vano de rendición. Me senté simplemente a contemplar aquel hermoso espectáculo. Ya caminaría mañana. Ya lucharía pasado. 

El clima era perfecto, una suave brisa refrescaba la noche de verano. Todo estaba en silencio, en un silencio suave y puro, como el que me acompañaba en aquellas, ya lejanas, noches en mi charca.

Miré la vista atrás y me sentí orgulloso. Había librado ya tantas batallas, había aprendido tanto. Había sido duro ¡claro! Pero ya no era aquel niño asustado que salía por primera de la falda de su mamá.

Mañana, cuando abandone el claro, volverán los miedos, las preocupaciones, el dolor y la fatiga. Pero esta noche, aunque solo sea esta noche,… dormiré sintiéndome seguro.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tu y Yo

Inventaré mil maneras para decir que te quiero. Mil palabras, mil escusas, para mostrar lo que siento.
Necesitaré mis ojos, mis labios, mis pensamientos...y unas caricias templadas, que recorrerán tu cuerpo.

No me pararé ante nada, me convertiré en deseo. El fuego que despertemos será el camino, hasta el portal de tu cama. Me fundiré contigo hasta formar uno solo...Y entonces sabrás mi vida, lo mucho que yo te quiero.