Llegas a mi casa y te abro la puerta, no puedo dejar de mirarte, no puedo dejar de emocionarme y entusiasmarme por verte conmigo.
Entramos en mi habitación y de repente está pintada de luz cálida y con un pequeño olor a vainilla.
Yo me encuentro sentado en la cama, te miro con una sonrisa, como preparas cada mínimo detalle para mí. Veo como marca tu cuerpo esa ropa que llevas puesta pensando en lo mucho que me gustas. Pero en lo que más me fijo en es tu cara, ahora me centro en tu cara, en esa sonrisa que la enmarca y la resalta.
Finalmente te vuelves y me lanzas una cálida mirada. Haces un recorrido por mi cuerpo con tus ojos sin disimular tus intenciones. Te sonrío, me sonríes.
Noto que un calor asciende por mi cuerpo. Sé que no es otra cosa más que tus dulces dedos al llevarlo a mis labios.
Nuestras sombras proyectan en la pared ese primer beso de la noche. Ese primer beso dulce que me imprimes en los labios, y que hace que cada roce se convierta en un poema escrito en un idioma arcaico.
Te acercas más y lentamente me echas en la cama. Siento tus dulces manos en mi cintura, mientras tus besos se vuelven cada vez más apasionados. Noto como tu lengua se enrosca en la mía, como una lengua de fuego alrededor de un cubo de hielo que se derrite. Cierro los ojos y me convierto en ese cubo de hielo mientras me dejo llevar por tus besos. Deslizo con dulzura mis manos en el interior de tu ropa, acariciando tu espalda con mis dedos, y notando como mis yemas delinean tu cuerpo perfecto.
Tu boca se desliza de mi boca a mi cuello. Comienzas a acariciarlo con tu lengua, a recorrerlo con tus labios de miel. Un escalofrió me recorre por dentro y me hace soltar un inaudible gemido. Te separas de mí, y comienzas a desnudarme. Abro los ojos y me sonrojo. Tan solo llevo ya la parte de debajo de la ropa interior. Tú estás vestido, contemplándome con una sonrisa de niño bueno que no consigue engañar a nadie. Me invade un impulso y te empiezo a quitar la ropa para descubrir ese cuerpo, ese pecho fuerte y cálido.
Deslizo mi mano por tu pecho, bajando por el abdomen hasta el pantalón. No te mueves, permaneces esperando y retándome con esa mirada de ojos claros. Te desabrocho suavemente esos vaqueros tan ajustados, dejando ver unos bóxer oscuros bastante abultados.
Sonrió y me devuelves la sonrisa. Esa sonrisa tuya tan blanca y tan nítida que tanto me altera. Termino de quitarte los pantalones y los lanzo fuera de la cama, junto con mi ropa que ya ni llevo ni echo de menos.
Te colocas encima de mí, y noto tu cuerpo cálido contra el mío, como tu piel despide un dulce olor que me obnubila. Me besas de nuevo, esta vez con ansias, con pasión, con fuego en cada contacto, en cada roce.
Bajas tus labios por mi cuello, y comienzas a besarme el pecho, a rodearlo con cálidos besos. Vas coronando mis pezones con tu boca, delineándolos con cada beso, rozándolos con tu lengua.
Cierro los ojos de nuevo, y otro gemido se me escapa. Éste si lo oyes, y noto como aumenta tu temperatura. Como tus besos se vuelven más intensos. Como bajas con tu lengua hasta mi ombligo, y lo besas. Y no te detienes, sigues bajando.
Noto como besas mis muslos, como los acaricias con tus manos, como pasas tu lengua por mi ropa interior que ya está completamente mojada. No puedo moverme, estoy paralizado del placer, de la excitación, de tu calidez.
Tus manos danzan por mi piel como suaves telas de terciopelo, erizándolo, excitándolo, extasiándolo.
Vuelves a deslizar tu lengua por mi ropa interior, y noto como la agarras con tus dientes y me la empiezas a quitar. Noto como tus labios al pasar rozan mis genitales completamente. Siento deslizarse tus manos por todo mi cuerpo, en un baile de carisias de fuego.
Un nuevo escalofrió de placer recorre mi piel cuando me separas un poco mis piernas con tus manos y comienzas a besar la parte de dentro de mis muslos, subiendo cada vez más y rodeando con tu lengua mi sexo, metiéndolo hasta dentro de tu boca.
Me siento en el cielo, rodeado de estrellas de fuego, sintiéndolas por dentro, por fuera, en cada caricia, en cada beso, en cada pasada de tu lengua por mi piel.
Otro gemido al aire cuando pasas tu lengua por mi sexo. Un estremecimiento, un escalofrío,… otro gemido al aire teñido de rojo carmín. Haces danzar tu lengua y acaricias con ella mi pene, lo estimulas, lo chupas, lo agarras suavemente con tus labios. Carlos¡¡¡¡¡ es lo único que soy capaz de articular.
El tiempo se rompe, se altera. Tú aumentas el ritmo de tu mano y boca. Me pierdo en los gemidos que no puedo retener en mi boca. Una ola de calor asciende por mi cuerpo y me paraliza. Mi pene se adentra en ti provocándome escalofríos de placer…
Cada vez más rápido y más adentro. Bañando con tu saliva mi cuerpo. El placer se vuelve más intenso. Noto tu lengua en todo mi cuerpo. Me pierdo. No sé dónde estás, ni quiero. Cierro los ojos y me dejo llevar. Un escalofrío mucho más intenso me recorre.
Aaaaahhhhhh¡¡¡¡¡Mmmmmmmmmm¡¡¡¡¡ Mi orgasmo llegó sintiéndolo muy intenso.
Abro los ojos y trato de recobrar el aliento. Estas delineando con tu lengua mi cuerpo en el ascenso hasta mis labios. Mi respiración sigue sin calmarse. Mi vello sigue erizado por los escalofríos que provocan tus manos al tocarme.
Al llegar a mi boca me besas, con suavidad, con dulzura. Acaricias mis labios en un vago intento por relajarme. Sin lograrlo. Apoyas tu cabeza de lado en mi pecho escuchando el rápido latir de mi corazón desenfrenado. Te veo tumbado, con una sonrisa en los labios y tu piel morena tapada solo por un apretado bóxer oscuro.
Te acaricio suavemente la espalda y noto como se eriza tu piel y como cierras los ojos. Lentamente me voy girando para colocarte a ti sobre las blancas sabanas boca arriba
Acaricio con la yema de mis dedos tu piel. Bajando por tu cuello hasta tu pecho, delineando tus pezones, bajando por tu abdomen hasta rozar tu ajustado bóxer. Noto como te estremeces, como asciende por tu cuerpo ese primer escalofrío de placer, de calor y frio al mismo tiempo. Cierras los ojos cuando empiezo a besarte el cuello, a recorrerlo con mis labios haciendo mil caminos diferentes por los que volver a tu boca.
Me acuesto encima de ti y dejo que mi cuerpo desnudo y húmedo moje el tuyo. Noto tu calor y sé que tú notas el mío. Percibo con cierto placer como algo se revuelve inquieto bajo tu ropa interior.
No tengo prisa, quiero escuchar como aumenta el ritmo tu corazón a cada latido. Sentir tus escalofríos y como la espera se te hacia eterna y te hacia lanzar un suspiro. Bajo con mi lengua por tu pecho, apoyo mi cabeza de lado en tu pecho, y deslizo mi mano por encima de tu ropa interior. Contorneo la figura más que clara de tu sexo, lo acaricio por encima de la tela, excitándolo, volviéndolo loco.
Escucho acelerarse tu corazón mientras introduzco mi mano por dentro de tu última prenda y comienzo a acariciarte por dentro. Empiezo a tocarte lentamente con mis manos mientras poco a poco intento bajarte el bóxer.
Finalmente te lo quito y bajo con mi lengua por tu abdomen hasta tu cintura. Te miro y me doy cuenta de que has abierto los ojos y me miras suplicante. No puedes aguantar más, me estas rogando y no soy capaz de hacerte esperar más.
Sonrió ante esa muestra de debilidad tan extraña en ti y comienzo a deslizar mi lengua por la punta de tu sexo. Comienzo a besarlo desde arriba hasta abajo, pasando mi lengua por cada centímetro de piel.
Cierras los ojos y sueltas un débil gemido cuando me la introduzco en la boca y comienzo a chuparla más rápido. Metiéndola y sacándola, rozándola con mis labios, jugando con mi lengua, besándola… Te oigo gemir y noto como enredas tus dedos en mi pelo, como inconscientemente me pides más velocidad, más fuerza. Yo cedo
Hasta que de repente, Aaaaaaaahhh¡¡¡¡ un gemido fuerte sale de tu boca y seguidamente, mi boca es inundada por la felicidad y éxtasis que derrochas ahora mismo. No puedo sacarla de mi boca, me gusta tenerla dentro y sentir los pequeños latidos en mis labios…te recuestas e intentas relajarte…la saco de mi boca y nos miramos, una mirada pícara, amiga, cómplice y radiante que refleja el momento de relax después del éxtasis más alto.
Y casi sin pensarlo…nos decimos con voz susurrante…Te quiero¡¡