sábado, 30 de marzo de 2013

Otra vez no, por favor, otra vez no

Viejos barcos vienen a encallarse en orillas ya conocidas. Viejos miedos y sentimientos vuelven a mi corazón ya tocado. Conozco estas brumas. Ya las palpé una vez. Conozco lo que se avecina, conozco lo inevitable.
Ya he vivido el estruendo de la madera al romperse. Cáscaras frágiles que osaron desafiar al mar. Conozco ya los gritos de los marineros. Angustia que se apodera de mi ser...

Al final, el arrullo de las sirenas será lo único que vibre en la noche. Música sostenida sobre el palpable fracaso con mi inmensa estupidez.


Y la quietud volverá al tiempo y al espacio. Hasta que algún viejo barco venga a estrellarse de nuevo a estas orillas solitarias. Entonces, la madera y la carne volverán a contar la historia. 
Nuestra historia.

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