Viejos barcos vienen a encallarse
en orillas ya conocidas. Viejos miedos y sentimientos vuelven a mi corazón ya tocado. Conozco estas brumas. Ya las palpé una vez. Conozco lo que se avecina, conozco lo inevitable.
Ya he vivido el estruendo de la
madera al romperse. Cáscaras frágiles que osaron desafiar al mar. Conozco ya
los gritos de los marineros. Angustia que se apodera de mi ser...
Al final, el arrullo de las
sirenas será lo único que vibre en la noche. Música sostenida sobre el palpable fracaso con mi inmensa estupidez.
Y la quietud volverá al tiempo y
al espacio. Hasta que algún viejo barco venga a estrellarse de nuevo a estas
orillas solitarias. Entonces, la madera y la carne volverán a contar la
historia.
Nuestra historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario