miércoles, 13 de julio de 2011

Aprender

Y entonces, llegaste tú.
 
Llegaste si avisar, durante  un invierno demasiado largo y demasiado frío. Después de demasiadas lágrimas, de demasiadas peleas, de demasiados silencios. Demasiadas derrotas.
 
Llegaste para quedare. Los días se llenaron de luz. La lluvia pasó. Pasaron los miedos, las inseguridades. Pasó el dolor.
 
Las ventanas se llenaron de sueños nuevos, o de sueños antiguos rescatados de la basura. 
 
Ya no tengo miedo, así que guardé, bien hondo, todos los chalecos que me aislaban del aire, todos los guantes que me impedían acariciar, todas las bufandas que escondían mi boca y hacían que pareciera inútil sonreír.

Mi vida ha cambiado, me la has cambiado. Aprendí a redescubrir constantemente las certezas escondidas en el camino, a andar con seguridad, sentirme protegido
 
Aprendí a creer de nuevo en el amor. Rescaté lo que quedaba de mi optimismo y me vestí con él todos los días. Lo guardé junto a la pasta de dientes, para que no se me olvidara ponérmelo ninguna mañana.
 
Aprendí a arriesgar, y a sorprenderme por los resultados.
 
...y llegaste a mi vida...y llegaste para quedarte

1 comentario:

  1. Y llegue para intentar hacerte feliz, para hacerte mio, para sacarte una sonrisa, para que veas las cosas desde otro punto de vista. Para que tengas algo de maldad, para que te des a valer, pero tambien aparecistes tu, para hacer cumplir mi sueño.

    EL TENERTE PARA MI.

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